Deezer recibe diariamente 75.000 canciones hechas con inteligencia artificial
El streaming se enfrenta a su mayor crisis de identidad mientras la IA inunda las plataformas con millones de canciones sintéticas cada mes
La industria musical se enfrenta a un cambio de paradigma que no tiene marcha atrás. Lo que hace apenas un año parecía una curiosidad aislada, como la canción generada por IA que imitaba a Drake y The Weeknd, se ha transformado hoy en una marea imparable que amenaza con inundar los servidores de las plataformas de streaming.
Nuevas cifras reveladas por Deezer pintan un panorama casi distópico: la plataforma recibe actualmente cerca de 75.000 pistas sintéticas cada día. Esto significa que más de 2 millones de canciones generadas íntegramente por IA aterrizan en su catálogo mensualmente. Para ponerlo en perspectiva, la música generada por inteligencia artificial ya representa más del 44% de todos los lanzamientos diarios en el servicio.
Una escalada sin precedentes
La velocidad de este crecimiento es, como poco, vertiginosa. El informe publicado este 20 de abril muestra un salto radical frente a los datos de enero, cuando la cifra se situaba en 60.000 pistas diarias (un 39% de las entregas). Si retrocedemos a enero de 2025, cuando Deezer lanzó su herramienta de detección de IA, el volumen era de apenas 10.000 pistas diarias. En poco más de un año, la presencia de “música” algorítmica se ha multiplicado por siete.
“La música generada por IA ya no es un fenómeno marginal”, afirma Alexis Lanternier, CEO de Deezer. “A medida que las subidas diarias siguen aumentando, esperamos que todo el ecosistema musical se una a nosotros para proteger los derechos de los artistas y promover la transparencia para los fans”.
El muro de contención de Deezer
Ante este aluvión, Deezer ha decidido endurecer sus políticas. La plataforma ya no se limita a etiquetar el contenido; ahora ha anunciado una medida operativa drástica: ha dejado de almacenar versiones en alta resolución (Hi-Res) de pistas generadas por IA. Esta decisión busca optimizar recursos y desincentivar el alojamiento de contenido que, a menudo, carece de valor artístico genuino.
Esta medida se suma a sus políticas ya existentes:
Exclusión algorítmica: La música hecha con IA no entra en recomendaciones ni en playlists editoriales.
Detección de fraude: Aunque la IA representa casi la mitad del contenido nuevo, su consumo real es bajo (entre el 1% y el 3% del total de streams). Sin embargo, Deezer ha detectado que el 85% de esas reproducciones son fraudulentas (granjas de bots) y ha procedido a su desmonetización inmediata.
¿Detección propia o declaración responsable?
La industria está dividida sobre cómo gestionar este tsunami. Mientras Deezer y su compatriota Qobuz han apostado por desarrollar sus propias herramientas de detección y etiquetado a nivel de plataforma, los gigantes estadounidenses siguen un camino distinto.
Apple Music: Lanzó su sistema Transparency Tags en marzo, pero traslada la responsabilidad a las discográficas y distribuidores, quienes deben declarar si el contenido es IA al momento de la entrega.
Spotify: Se ha alineado con el estándar industrial DDEX para incluir créditos de IA en los metadatos de las canciones, permitiendo que las etiquetas aparezcan en la vista de créditos móviles.
Deezer, por su parte, confía plenamente en su tecnología. Afirman que su herramienta, pendiente de patente, puede identificar el 100% de la música generada por modelos líderes como Suno y Udio. De hecho, ya han comenzado a licenciar esta tecnología a terceros, contando con socios como la sociedad de autores francesa Sacem y la organización húngara de derechos de intérpretes EJI.
El factor humano: ¿Nos importa quién compone?
El debate no es solo técnico, sino existencial. Un estudio internacional comisionado por la propia plataforma arrojó un dato escalofriante: el 97% de los oyentes no puede distinguir entre una canción generada por IA y una creada por humanos.
Sin embargo, el público exige honestidad. El 80% de los encuestados está de acuerdo en que la música generada íntegramente por IA debería estar claramente etiquetada. Esta desconexión entre la capacidad de percepción y el deseo de autenticidad es donde reside la batalla ética actual.
El impacto económico: 4.000 millones en juego
La preocupación no es infundada. Un estudio de CISAC y PMP Strategy estima que para el año 2028, casi el 25% de los ingresos de los creadores de música estará en riesgo debido a la IA, lo que podría traducirse en pérdidas de hasta 4.000 millones de euros.
La música se enfrenta a un momento histórico. Mientras las demandas judiciales contra firmas de IA generativa como Anthropic, Suno y Udio siguen su curso, el flujo de canciones no se detiene. Deezer ha levantado un dique tecnológico para evitar que la “paja” algorítmica diluya los pagos a los artistas reales, pero la pregunta sigue en el aire: en un mundo donde el 44% de lo que se sube es código, ¿cuánto tiempo podrá sostenerse la noción tradicional de “artista”?
La transparencia ya no es una opción, sino una medida de supervivencia para una industria que corre el riesgo de ahogarse en su propio progreso.





